¿CÓMO CONVERSAR CON UNA PERSONA QUE TARTAMUDEA?
Maria Luisa Espiago González
Licenciada en Pedagogía. Especialista en reeducación del lenguaje.
Muchas veces cuando hablamos con un tartamudo nos sentimos intranquilos y no sabemos muy bien qué hacer, sin caer en la cuenta de que también para la persona afectada es una situación complicada: Se añade a su dificultad la reacción del entorno, que se convierte en parte del problema, y el recuerdo de experiencias desagradables en este sentido; Es fácil entender que la persona desarrolle a menudo ansiedad anticipatoria a la comunicación y que lo que era un problema de habla sea también un problema de relación con las personas.
El terapeuta del lenguaje Charles Van Riper define la tartamudez como un desorden muscular, cuyo centro o núcleo son pequeños retardos o interrupciones en la regulación de los movimientos requeridos para el lenguaje. La respuesta usual es una repetición o prolongación automática de parte de la palabra, de sonidos, o bloqueos.
¿Cómo podemos nosotros facilitar el diálogo con una persona que tiene este problema? Si conseguimos por nuestra parte usar un tono de voz relajado, con pausas, preguntas cortas, y mantenemos turnos de palabra, transmitimos con nuestra actitud el mensaje de "no hay prisa, puedo escucharte tranquilamente" y ayudamos a crear un ambiente sin estrés comunicativo donde no se compite por hablar, donde cada uno se toma su tiempo.
Lo que NO debemos hacer en un momento de tartamudez es:
-:e
- Pedirle que repita.
-Terminar sus palabras.
-Reñirle, demostrar lástima, hacer burla, hacer gestos o hacerse el condescendiente.
- Utilizar la conversación para comprobar si tartamudea o como lo hace.
Lo que SÍ resulta positivo es:
- Hacer escucha activa: Tomarse un tiempo para comprender lo que nos quiere decir y sus sentimientos, frente a la forma en que lo haga.
- Mantener un contacto visual (evitar la mirada puede interpretarlo como rechazo o desinterés).
- Desdramatizar los bloqueos: Intentar aceptarlos como un hecho natural e integrarlos en la comunicación sin centrarse en ellos y sin pretender que desaparezcan para conseguir una buena comunicación.
Él es el responsable de gestionar su habla. Tú, como interlocutor, puedes ayudar a la persona con falta de fluidez, si te centras en el contenido de lo que te dice, más que en la forma -en cómo te lo dice- y no transmites culpa o ansiedad ante la situación, sino que creas un clima positivo. Lo más adecuado es aceptar a la persona y su dificultad y crear un ambiente de confianza.